Autor: Jean Teulé
Editorial: Zeta Bolsillo
Género: Ficción, humor
Año de publicación: 2010
Páginas: 160
Cuando el mundo está loco y no existe esperanza tan sólo tienes dos opciones, suicidarte o ponerle una sonrisa a los problemas.
Esta fue una lectura casual ya que el libro vino prestado a mis manos de parte de una amiga tras una comentario ácido de humor negro, un humor que por cierto me encanta. Lo devoré literalmente y lo acabé en apenas unas horas.
"Su vida ha sido un fracaso ¡Con nosotros,su muerte será un éxito!"
Los Tuvache son una familia dedicada a la venta de objetos y productos destinados para hacer las delicias de cualquier suicida. Venenos, sogas, armas y cualquier otra excentricidad que puedas imaginar. Esta familia posee tres hijos, Marilyn, una infeliz chica, Vincent el depresivo y anoréxico hijo y Alan el rarito de la familia. Instruidos en el arte de la venta de objetos mortíferos nos introducen en un delirante y desolador mundo donde reina la desesperación.
Fue una lectura sorprendente que hace un crítica brutal a la sociedad, la política y los medios. Una lectura inesperada y que me dio un soplo de aire fresco, que tanto se necesita, tras otras lecturas más densas. Mediante este satírico lenguaje pude disfrutar de esta peculiar familia y de ese estupendo mensaje final.
A veces es necesario salirse de la vorágine de las modas y encontrar de manera casual una novela que encierre todo aquello que buscas. Sencillez, mordacidad y mucha mala leche se encuentran a sus anchas en esta corta novela. No sé por qué pero en algunas ocasiones sus protagonistas me recordaron a Ignatius de la Conjura de los necios.
Investigando sobre este libro pude ver que existe una versión ilustrada e incluso han llevado esta historia al teatro. No es de extrañar ya que cada personaje tiene rasgos muy rocambolescos y exagerados que sin duda funcionarían genial en un escenario.
Esta es una de esas novelas inesperadas que cuando llegan en el momento adecuado se hacen un hueco para siempre en nuestras estanterías.
+ Su humor negro
- Pierde ritmo en algunos capítulos