
No podía esperar menos de una novela, aunque fuera ilustrada. Neil Gaiman recoge a blancanieves junto a la cenicienta y realiza una obra cuanto menos inolvidable. No puedo decir que me terminara de encajar esta historia porque a pesar de tener un trasfondo bastante oscuro siento que le ha faltado algo a trama.
Las ilustraciones son de lo mejorcito y reafirmo mi fanatismo hacia el ilustrado Chris Riddell. Tintas con toques dorados y blancos mortecinos en cada fantástica ilustración.
Las ilustraciones son de lo mejorcito y reafirmo mi fanatismo hacia el ilustrado Chris Riddell. Tintas con toques dorados y blancos mortecinos en cada fantástica ilustración.
Este ilustrador tiene una mano hábil y la portada me parece sublime, con cubierta semitransparente que deja entrever una tétrica bella durmiente.

Podemos hablar de una historia con tintes lésbicos pero Neil quiso confundir al espectador y buscar tan solo el efectismo de una imagen más que respadarla con una trama sólida y original.
A pesar de esta crítica me ha resultado una novela gráfica entretenida ya que apela a nuestra conciencia más infantil dándole un fantástico giro final, aunque a mi pensar no fue el giro que yo esperaba.